El ganadero sevillano recibe a este medio en la finca familiar para hablar del esperado regreso de la legendaria divisa a la plaza de toros de Huelva, un escenario que no veía lidiar un encierro de Miura desde hace cincuenta años. Entre recuerdos, responsabilidad y confianza en la corrida reseñada, Antonio Miura repasa la actualidad de una ganadería convertida en símbolo de la casta brava.
El regreso de la legendaria ganadería Miura a la Feria de Colombinas constituye, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más esperados de la temporada taurina de 2026. Han transcurrido cincuenta años desde que los toros de Zahariche pisaran por última vez el ruedo de la Plaza de Toros de La Merced, -30 de julio de 1977, con Ruiz Miguel, Antonio José Galán y José Antonio Campuzano- una ausencia que convierte su vuelta a Huelva en un acontecimiento cargado de simbolismo, historia y expectación. La empresa que dirige José Luis Pereda López ha confeccionado para esta edición una feria de máximo nivel, integrada por seis festejos en los que se dan cita las principales figuras del escalafón, ganaderías de reconocido prestigio y una destacada representación del toreo onubense. Sin embargo, el regreso de la divisa sevillana sobresale como uno de los grandes atractivos de unas Colombinas llamadas a ocupar un lugar destacado en la memoria de los aficionados. La histórica ganadería sevillana protagonizará una de las corridas más esperadas del ciclo el próximo 31 de julio, con un cartel integrado por David Fandila “El Fandi”, Manuel Escribano y el onubense Alejandro Conquero.
Con motivo de esta efeméride, nos desplazamos hasta la finca Zahariche, en el término municipal sevillano de La Campana, un enclave convertido desde hace más de siglo y medio en auténtico santuario del toro bravo. Allí, entre cercados donde pastan algunos de los ejemplares más emblemáticos de la cabaña brava española y rodeada de una historia que forma parte del patrimonio de la tauromaquia, Antonio Miura nos recibe con la cercanía y la serenidad que distinguen a una de las familias ganaderas más respetadas del campo bravo. Durante la conversación, el ganadero rememora la última comparecencia de sus toros en Huelva, recuerda la figura de su padre y explica los motivos de una ausencia que nunca respondió a otra causa que las circunstancias de cada época. También analiza el encierro reseñado para Colombinas, reflexiona sobre el concepto del toro de Miura, la evolución de la Fiesta y el papel que desempeñan los toreros que se anuncian con una ganadería de semejante personalidad. Una charla pausada que permite descubrir la visión de quien custodia uno de los hierros más legendarios, respetados y admirados de la tauromaquia universal.
Hay fechas que trascienden el calendario. Para la casa Miura, volver a anunciarse en Huelva supone reencontrarse con una plaza profundamente ligada a la historia de la ganadería. Medio siglo después, la emblemática divisa regresará al coso onubense, una noticia que Antonio Miura recibe con la serenidad de quien conoce el peso de la tradición, pero también con la ilusión intacta. El ganadero reconoce que se trata de una cita especialmente emotiva. «Hace cincuenta años que no lidiábamos en Huelva. Son muchos años y es inevitable recordar aquella época», comenta mientras rememora las temporadas en las que su padre acudía con regularidad a la capital onubense, coincidiendo con la etapa en la que la plaza estaba gestionada por Balañá y con Miguel Báez «Litri» como gran referente de la afición local.
Aquellos recuerdos permanecen muy vivos. «Mi padre aún vivía y estuvimos dos o tres años seguidos. Siempre guardamos un recuerdo magnífico de Huelva; tanto de la plaza como de la hospitalidad que recibíamos. Fueron días muy agradables que permanecen en la memoria.»
Antonio Miura descarta cualquier interpretación sobre la prolongada ausencia de la ganadería en el coso onubense. Explica que nunca obedeció a desavenencias ni a decisiones relacionadas con la plaza. «No hubo ningún castigo ni motivo especial. Mi padre tenía la costumbre de lidiar en Sevilla y, después de la Feria de Abril, no era muy partidario de volver a anunciar corridas en Andalucía. Era una manera de entender la temporada, nada más.»
Ahora, cinco décadas después, el regreso se afronta con entusiasmo, aunque sin perder de vista la enorme responsabilidad que siempre acompaña a una corrida de Miura. «Vamos con muchísima ilusión. Creemos que llevamos una corrida que puede gustar a la afición de Huelva. Después, el comportamiento del toro es el que manda, pero nuestro deseo es que, cuando termine la tarde, los toros hayan contribuido al triunfo del espectáculo y el público salga satisfecho.»
«No hubo ningún castigo ni motivo especial. Mi padre tenía la costumbre de lidiar en Sevilla y, después de la Feria de Abril, no era muy partidario de volver a anunciar corridas en Andalucía. Era una manera de entender la temporada, nada más. Es una corrida bonita, con diversidad de capas, desde castaños hasta cárdenos y negros. Al aficionado también le agrada esa variedad. Nosotros la vemos bien hecha, seria, con sus caras y con el trapío que entendemos adecuado para una plaza como Huelva.»
El ganadero describe el encierro reseñado como una corrida variada y muy representativa del hierro sevillano. «Es una corrida bonita, con diversidad de capas, desde castaños hasta cárdenos y negros. Al aficionado también le agrada esa variedad. Nosotros la vemos bien hecha, seria, con sus caras y con el trapío que entendemos adecuado para una plaza como Huelva.»
Fiel al estilo que siempre ha caracterizado a la Casa Miura, Antonio, evita entrar en genealogías o árboles genealógicos de los animales. «Nosotros no acostumbramos a hablar de padres o madres de los toros. Hay quien lo hace y me parece perfectamente respetable, pero en nuestra casa siempre hemos mantenido otra forma de entender estas cuestiones.»
Entre las particularidades logísticas del festejo figura el traslado de un séptimo toro hasta Huelva. Lejos de tratarse de un sobrero al uso, Antonio Miura aclara que responde únicamente a una medida preventiva. «La corrida viajará el día anterior, como hacemos en Sevilla. Por tranquilidad embarcamos siete toros; si surgiera cualquier incidencia durante el transporte no habría que improvisar al día siguiente. Una vez que llegan todos al destino, uno regresa a la finca. No tiene la consideración de sobrero.»
Durante la conversación también surge uno de los debates más habituales cuando se habla de la legendaria ganadería: el concepto de los llamados «especialistas en Miura».
El criador sonríe antes de responder. «Eso de especialistas es una expresión bastante moderna. Antes los toreros mataban de todo y nadie utilizaba ese término. Es cierto que hay profesionales que conocen mejor nuestra ganadería porque la han lidiado más veces, pero yo prefiero hablar de toreros con experiencia frente a nuestros toros antes que de especialistas.»
Respecto al cartel anunciado para Huelva, destaca especialmente la capacidad de los matadores para afrontar una lidia exigente. «El toro de Miura nunca pone las cosas fáciles. Por eso es importante que quienes se enfrenten a él sean toreros capaces de interpretar la lidia en toda su dimensión. La experiencia siempre ayuda cuando delante hay un toro con estas características.»
También dedica unas palabras al joven Alejandro Conquero, que debutará con la divisa. «Ojalá tenga suerte. No sería la primera vez que un debutante triunfa con nuestros toros. Ha ocurrido en otras ocasiones y sería una magnífica noticia que pudiera cortar las orejas y comenzar una etapa importante.»
El ganadero reconoce que, históricamente, los triunfos frente a los toros de Zahariche han supuesto un punto de inflexión para numerosos diestros. «Cuando un torero triunfa con Miura, inevitablemente vuelve a situarse en el foco de la afición. Después ya depende de él mantener ese nivel, pero es verdad que nuestra ganadería ha servido muchas veces para relanzar carreras.»
Con la temporada ya avanzada, Antonio Miura repasa el intenso calendario que aún resta por delante. Tras Huelva llegarán compromisos tradicionales como Sanlúcar, -VIII Corrida de Toros Magallánica, el domingo 16 agosto– además de nuevas citas en Mallorca y diferentes festejos en plazas como Albacete, donde Miura volverá a estar presente tanto en festejos de rejones como en un concurso de ganaderías.
A pesar del peso de la historia y de la exigencia que acompaña siempre a su hierro, Antonio Miura transmite serenidad y confianza. No hace promesas imposibles ni busca titulares grandilocuentes. Su mayor deseo es tan sencillo como profundo: «Esperamos que llevéis buen bajío y que el público disfrute de una gran tarde de toros.» Porque, cincuenta años después, el regreso de Miura a Huelva no solo recupera una página de la historia taurina; también devuelve a la afición el reencuentro con una de las divisas más legendarias y respetadas del campo bravo español.


